Lo primero y antes de nada pedir disculpas a los que os hayais sentido defraudados al ver que el blog no sufría actualización alguna. Es verdad que lo hemos tenido un poco abandonado, pero no ha sido por gusto, sino por falta de tiempo.
Pero bueno, que mejor que volver con algo grandioso, espectacular, incluso apoteósico si me lo permitís. Se trata de un cortometráje rodado en pleno interrail 2007.
Como no podía ser de otra forma, el plató fue el tren que nos llevó desde Munich a Berlín y la história está inspirada en el trayecto en el que fuimos de Budapest(Keleti) a Praga, en un tren nocturno procedente de Bucarest (Rumanía).
Este viaje tiene la peculiaridad de que se atraviesan 2 fronteras (entre Hungría y Eslovaquia y entre Eslovaquia y República Checa) y en cada una de ellas se suben al tren unos agentes de ley para hacer controles a fondo, jejeje.
Para conocer la historia completa de todo esto, tendreis que esperar a que el diario llegue a ese día. Ya se que lo suyo hubiera sido poner el video después de contar la historia para entender el contexto y la situación que se dió, pero como diría cualquiera de los integrantes del viaje, esto es así, y las cosas no las planificamos sino que van surgiendo.
Bueno esperamos que disfruteis con el video y prometemos más actualizaciones del blog con los siguientes capítulos del diario de viaje.
Nuestro objetivo para ese día era ir al museo Vaticano, nos habían hablado muy bien de él y es la única forma de ver la Capilla Sixtina. Hay que recordar que el día anterior nos echamos atrás al ver la tremenda cola de gente que esperaba para entrar.
Nos levantamos no muy tarde y tras el pertinente desayuno en el albergue pusimos rumbo a la estación de metro más cercana, que en nuestro caso era la de Termini. Llegamos al Vaticano sobre las 10.30, se nos echó el tiempo encima, y claro la cola allí formada era descomunal. Todos queríamos entrar así que no tuvimos más remedio que ponernos allí en pleno sol a reírnos de los que se ponían detrás de nosotros y a envidiar a los que estaban delante. Durante la larga espera se sucedían los inmigrantes que nos iban ofreciendo paraguas, sombreros y bebidas, parecía que se tenían dividida la cola en sectores.
Ya era hora de comer, así que tras pensar de nuevo en la cola de los Museos, decidimos dejarlos para el día siguiente. Y llegó uno de los momentos más absurdos del viaje: buscar un parque para comer a gusto, castigándonos para ello con tres cuartos de hora de caminata con el sol en todo lo alto. Cuando creíamos que habíamos encontrado el paraíso, resulto ser un parque botánico y había que abonar para entrar. Como solo queríamos comer unos bocadillos, nos fuimos, y otra vez a andar. Al fin encontramos un poco de césped con árboles. Todo fue bien recibido.
Dimos buena cuenta de nuestros embutidos, y tras el reposo post-comida que caracteriza a nuestra cultura, proseguimos hacia la Fontana de Trevi. Por el camino degustamos los gelattos italianos, y comprobamos que tienen merecida su fama. En Roma, parques hay pocos, pero heladerías hay tantas como Leer el resto de esta entrada »
10 de Julio de 2007. Nuestras previsiones para este día se centraban en visitar al completo el Vaticano, es decir, la parte de la Basílica y Piazza San Pietro, y los Museos Vaticanos. Pero viajar en un mes en el que lo hace la mayoría de la gente (las colas son enormes) y mover un grupo de seis personas cuya principal pasión no es el madrugar, no lo hizo posible.
La verdad es que esa mañana no nos despertamos muy tarde, sobre las 9, pero entre las duchas, desayunar y transportarnos en metro, nos plantamos en las murallas del Vaticano sobre las 10:45. La línea de metro que cogimos para llegar al Vaticano estaba bastante mejor que la del día anterior, ¿tendría Dios algo que ver? Sí que llegamos a pensar que la Iglesia invierte en esa línea, por eso de dar buena imagen.
Pegados a las murallas, una inmensa cantidad de gente esperaba en una cola gigante, cuyo inicio no podíamos avistar porque empezaba a serpentear por las calles colindantes. Sin embargo, vimos un cartel con una flecha en la dirección de la cola: Musei Vaticani. Pensamos que la gente estaba loca y nos fuimos a la Plaza San Pedro. Y la verdad es que impresiona. Nada más entrar te sacude con una bofetada la grandeza de la Iglesia… y cuando te recuperas pones la otra mejilla y te sacude el voto de pobreza. En fin, allí estaba aguardándonos otra cola de las que quitan las ganas de hacer turismo, pero ya que nos habíamos achantado con la de los Museos, la hicimos.
El lunes 9 de Julio, sobre las 7:30, el comandante del avión nos comunicaba que estaba próximo el aterrizaje. Estábamos en Ciampino, un pueblo cerca de Roma que cuenta con un aeropuerto que sirve de base para las aerolíneas de bajo coste. Desde allí solo tendríamos que coger un autobús de la compañía Terravision (8 €) que nos dejaría en la principal estación de tren, Roma Termini.
Desde allí nos dirigimos al albergue, llamado Legends (21 € por noche en habitación de 10 camas), que por cierto quedaba muy cerca. La primera impresión no fue buena ya que se encontraba en un edificio antiguo, cuyo ascensor no pudimos utilizar, pero la cosa cambio al entrar. Por dentro no parecía tan viejo y estaba bien amueblado. Además contaba con una cocina perfectamente equipada en la que se ofrecía comida, café y zumo gratis, incluso había un cartel para anunciar que esa tarde obsequiaban a los huéspedes con una cena de pasta gratis. Tras dejar nuestros enseres regresamos a Roma Termini.
Nuestra intención era reservar algún viaje de los que ibamos a hacer en los dias siguientes, aunque tras la experiencia de Salamanca no eramos muy optimistas. Pero no fue así. Nos atendió una chica muy amable, que no solo hablaba inglés, sino también español. Conseguimos reservar unos cuantos, pero también fue aqui cuando llegó la sorpresa desagradable que habiamos comentado anteriormente. Las plazas económicas en el tren Florencia- Spiez (pueblo cercano a Interlaken) se habían agotado, y nuestra única opción era adquirir billete para compartimentos de 3 camas por 49 €cada uno. Tras sopesar distintas opciones como variar el itinerario y pasar por otras ciudades pagando albergue, llegamos a la conclusión de que solo saldría un poco más barato que el billete de lujo, así que decidimos comprarlo. Gracias RENFE.
Con el billete del bus nos regalaban un espresso, fuimos a por ellos al garito de Terravision en la misma estación, y adquirimos algo de bollería que degustamos en una zona verde que había en una gran avenida. Volvimos al albergue para hacer el check in, ducharnos, un poco de relax y comer con unas cervezas de marca Splugen que estaban realmente buenas.
Y llegó el 8 de Julio, fecha de nuestra partida. La forma elegida para llegar a Roma era mediante un vuelo con la compañía EasyJet (38,5 €) que salía de Barajas a las 5:45, así que decidimos que lo mejor sería pasar la noche en el aeropuerto. Para trasladarnos a Madrid desde Salamanca utilizamos el convoy que nos dejaba en la estación de Chamartín a las 22:20. En este trayecto todavía no podíamos utilizar el interrail, ya que empezaba a ser efectivo el día 9. Con carné joven nos costó 12,70 €.
Una vez que alcanzamos nuestro objetivo (la Terminal 1) sobre las 23:30, buscamos un sitio para cenar. Ésta, por ser la primera, no iba a ser una cena cualquiera. En los siguientes 22 días ya tendríamos tiempo de comernos los 3 o 4 Kg. de embutido que llevábamos de media cada uno. Abordamos una mesa de uno de los restaurantes del aeropuerto y desplegamos el banquete: tortilla de patatas, empanadas, croquetas, saladitos, postres varios y ese gran licor conocido como Ruavieja (el de hierbas). Cada vez que se acercaba un empleado del local temíamos una reprimenda por haber guarreado la mesa sin haber consumido nada, así que para que todo fuera perfectamente legal, pedimos unos cafés… y unos vasos con hielo para el Ruavieja.
Aquí comienza la crónica de nuestro InterRail 2007, de Roma a Ámsterdam. Todo empezó a gestarse allá por Febrero-Marzo, más o menos unos días después de acabar los exámenes de Febrero. Era cuando había que decidir si se quería formar parte del grupo de viajeros o no. Surgió una primera selección de seis personas, con alguno más en duda casi hasta los últimos días, pero al final esa selección inicial se convirtió en final.
Para cinco de nosotros era la segunda vez que realizábamos un viaje semejante, solo Java se desvirgaba. En 2006 visitamos lo que era la antigua zona E (Francia, Bélgica, Luxemburgo y Holanda), pasando por las siguientes ciudades y en este orden: Burdeos, Carcassonne, Paris, Bruselas, Brujas, Gante, Ámsterdam, Leiden, Niza y Mónaco, pero eso ya lo contaremos en otro momento.
Con esto arranca lo que será un blog dedicado principalmente al viajar,un homenaje al viaje de mochila. Hablaremos de nuestras experiencias personales en este tema, y os contaremos nuestras aventuras y desventuras, así como nuestras opiniones sobre los distintos lugares de la faz de la tierra en los que hemos estado.
Y qué mejor que comenzar relatando lo que fue nuestro interrail 2007, es decir, el de este verano que nos llevó por gran parte de Europa durante 22 días. Así que en los próximos días comenzaremos con todo esto y esperamos que no os lo perdáis.